El tesoro de su corazón
4ta. Semana de Octubre de 2009
MATEO 6:16-24
Jesús y el ayuno
16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Tesoros en el cielo
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
La lámpara del cuerpo
22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
Dios y las riquezas
24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. RVR60
El Señor Jesús continúa sus lecciones de vida. Ahora se dirige
a quienes creen que son más espirituales que otros sólo
por el hecho de ayunar. Rostros demacrados y sufrientes
no van con el corazón de Dios, por más espiritual que aparente
ser nuestro ejercicio exterior.
Ya en el Antiguo Testamento, el profeta habla sobre el verdadero
ayuno que consiste en clamar desde el corazón por
más de Dios. El ayuno es una buena práctica espiritual, pero
debe hacerse sin dar la apariencia de sacrificio externo. Es
cierto que el abstenerse de alimentos puede afectar a algunos
más que a otros, pero la lección es clara , usted puede
lavarse el rostro, arreglarse el cabello, bañarse, ponerse un
rico perfume y no decir a nadie que está ayunando. ¿Qué
le parece?
Recuerde, su Padre que lo ve en lo secreto lo
recompensará en público.
Donde está nuestro tesoro allí estará también nuestro corazón.
Una vez más, Jesús nos enseña sobre la importancia
de enfocar bien los deseos de nuestro corazón. Para acumular
riquezas, nos aconseja hacerlo en el cielo y no en la
tierra. Esto, según el contexto del verso 24, significa que no
podemos servir a Dios y a las riquezas.
Es importante la disposición de nuestro corazón, no sólo por el hecho de amar o aborrecer a uno u otro, sino porque es la voluntad del Padre, que nada nos falte y es más, es Su deseo que tengamos más que suficiente para bendecir a otros, pero sin poner nuestro corazón en el dinero o riquezas materiales. Administremos todo sabiamente, el dinero, posesiones, etc., sabiendo que lo más importante es tener nuestro corazón al servicio de Dios.
Recomendaciones prácticas
¿Ha tenido la oportunidad de tener dinero extra en sus
manos? ¿Qué fue lo primero que pensó hacer con él? Eso
define mucho dónde está su corazón.
¿Alguna vez ha ayunado buscando el reconocimiento de
los demás? Que estas preguntas lo ayuden a centrar las
intenciones de su corazón.
Recuerde, a Dios no podemos engañarlo. Medite en ello.
Ore por:
- Que su corazón se mantenga firme en integridad delante de Dios y los hombres.
- Que el enfoque de la iglesia no sea nunca en el dinero sino en la provisión de Dios.
- Que el dinero sea usado sabiamente en bien de los necesitados de nuestra nación.
| Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
BAD, Biblia al Día;
BDLA, Biblia de las Américas;
DHH, Dios Habla Hoy;
NVI, Nueva Versión Internacional;
RVR60, Reina Valera 1960;
BLS, Biblia en Lenguaje Sencillo y
PAR, Paráfrasis de diferentes versiones bíblicas.|
Rss | Escríbenos | Categoría: Meditación de la Semana | Meditación nº: 69 | Ir al siguiente tema »



